A veces los planetas se alinean y danzan...
Ibiza, 3 al 8 de junio de 2009, Luna creciente-Luna llena.
Un pedacito de Santander en Ibiza, en el pueblo de Santa Eulalia. En casa de Layla e Igor (Laygor ;) ) una bandera con el lábaru cántabro ocupa una pared del pasillo. Los primeros días, inciertos. Ellos trabajan (bueno, eso ya lo sabía antes de ir), y toca buscarse las castañas: recorrer el pueblo, ir a la playa, conocer Ibiza capital -sin discotecas-, ... El resto del tiempo, me lo dedican completamente: calas, un concierto, presentación de amigos, más calas, comidas, cenas, más amigos, más calas... La banda sonora, Extremoduro (último disco) y, cómo no, La Fuga, con sello cántabro. Los recuerdos de Santander, del bar de Iván, de amigos y conocidos comunes, se agolpan mientras recorremos la isla, verde, suave, lenta, uniforme, tan distinta de nuestra tierra, tan lejana y sin embargo tan cercana. Visita a Formentera obligada, revivimos -creo que a su pesar- el nuevo anuncio de Estrella Damm fotografiando faros, mearis, motos y demás. El ánimo va creciendo. Días 7 y 8: según el calendario del Pachá, hay Luna llena.
Santander, días 9 al 15 de junio de 2009, Luna menguante.
Cuesta volver a casa. Los recuerdos menos buenos -aquí no hay lugar para lo malo- se aparecen en la mente, distorsionando el presente. Tras unos días de aclimatación, me reconcilio al fin con mis orígenes: amigos, familia, casa, ciudad. El fin de semana vienen Layla e Igor: ahora Ibiza está en Santander.
Valencia, días 15 al 20 de junio, Luna de Valencia, Luna nueva.
Ya antes de llegar, una premonición: en algún lugar de Castilla, en un área de servicio, me encuentro con Elena, monitora del campo de trabajo donde conocí a mis valencianos. Al llegar, un muy buen recibimiento: Juancar y Sergio no se separan de mí hasta bien entrada la noche. Llamo a Iván, es su cumple, me dice que tiene ganas de verme, quizá en Canarias, quizá en Santander, quizá en Madrid. Al día siguiente, visita por la ciudad por la mañana; luego, toda la tarde con Lore, hablando de la excavación donde nos conocimos, de nuestras cosas, visitando la Valencia más medieval...Ciudad de las Artes y Las Ciencias, una horchata en Alboraya, amiguetes, cenas,...vuelve a sonar Extremoduro, me compro una Estrella Damm. En la habitación del hotel, una acuarela con el Palacio de la Magdalena de Santander. La calle de atrás se llama Santa Eulalia. El jueves lo paso con Borja, recuerdos de aquel año que compartimos en Santander, conversaciones sobre el Islam y sus viajes a países árabes. Reaparecen Sergio y Juan Carlos, quedada con sus amigos, tarde en la playa, noche tranquila hablando en un banco. Suena El último de la Fila. Última noche en Valencia, me despierta una traca de petardos. Mientras vuelvo a casa pienso si estas tres semanas me habrán servido para recargar las pilas y enfrentarme de nuevo a la rutina. Y sonría pensando en las extrañas coincidencias que parecen unir Ibiza, Santander y Valencia. Llego a Madrid, dejo las cosas y salgo a buscar algo de cenar. Pienso con tristeza que aquí se acaban la magia y las conexiones espaciales hasta que el teléfono suena. Es de Valencia, para ver cómo ha ido el viaje. Estoy en Sol. Levanto la vista y veo un cartel enorme de Sorolla. Sonrío.
Madrid, Luna creciente...
http://www.youtube.com/watch?v=7HYurBnm6jU
martes, 23 de junio de 2009
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