Antes de nada quiero daros las gracias a todos los que os habeis hecho sentir a través de comentarios en el blog o por correo electrónico, no me esperaba para nada una respuesta así. Muchas gracias por esos ánimos y por demostrar que ni la distancia, en ocasiones, ni el tiempo, en otras, hacen desaparecer el interés por las personas con las que algún día compartimos una carrera, una vida, un café, una experiencia veraniega...
Son los últimos días que pasaré en Santander antes de marcharme a Madrid a empezar una nueva etapa en la que tengo depositadas muchas ilusiones. Nada que hacer. Los días pesan. Y pasan. Dormir, salir, conectarme al msn intentando mantener un vínculo con las últimas personas que me hicieron sentir viva. La realidad se va imponiendo poco a poco. Quedan aún lejos los días en Madrid, los pasados en Burgos cada vez son menos recientes. Punto muerto.
Quizá es hora de reencontrarse con los viejos amigos, los que siempre han estado ahí, y también con alguno nuevo. Poco a poco se organizan quedadas, el tiempo se va llenando, la pereza da paso de nuevo a la actividad, se programan encuentros con gente conocida, vuelven el calor, las conversaciones, las puestas al día...Y todo gira de nuevo. Estoy ahí. Entre quedada y quedada alguien me sorprende con una llamada, o con un mensaje, o me envía good karma to you a mi perfil de Facebook...no estoy sola. Y salgo un día cualquiera, como hoy, y al volver a casa veo una cara familiar. Me acerco, hablamos. Un antiguo compañero de facultad con el que comienzo a recordar anécdotas mientras me doy cuenta de que mi paso por la universidad también tuvo cosas buenas. Sigo caminando, de vuelta a casa. Y reconozco a alguien, aún más lejano. Es Gonzalo, mi primer novio. Él y tres amigos me llevan hasta la época del instituto. En una hora he recorrido nueve años de mi vida. Mientras pienso en mi futuro, en empezar de cero, en desprenderme de tantas cosas, el pasado lucha por hacerse presente, quizá para que nos despidamos definitivamente, quizá para recordarme que vaya donde vaya, siempre lo llevaré conmigo.
Santander (de nuevo) madrugada del domingo 14 de septiembre de 2008.
3 comentarios:
Ya ves, es que la que vale, vale ;). De ahí que tengas ese poder de convocatoria.
Voy corriendo a Facebook a mandarte más buen karma, no sea que se te haya terminado el último que te envié ;P.
Bueno que no sea porque yo no te mando tambien un poco de buen karma y un monton de abrazos y besos. Soy Iván y solo puedo decirte lo que te digo siempre, ANIMO Y ADELANTE que lo que vivas hoy, sera tu pasado, mañana. De todas maneras cuando valla a madrid en octubre te llamare pa ver que tal estas y pa recordarte que si caes siete veces debes levantarte ocho. Aqui te dejo lo que ponia en una campana... para que no lo olvides :
QUE LOS VIAJEROS ENCUENTREN LA FELICIDAD ALLA DONDE VALLAN, QUE LOGREN LLEVAR A CABO, SIN ESFUERZO, LO QUE SE PROPUSIERON Y QUE CUANDO REGRESEN, A SALVO A LA ORILLA PUEDAN REENCONTRARSE ALEGREMENTE CON LOS SUYOS.
Buenas Pil, me alegra ver que todo va bien, ya lo sabes, también sabes que nunca estarás sólo con lo puesto, como reza el dicho: el que tiene un amigo tiene un tesoro, y, en ese sentido, una persona con tus cualidades siempre tendrá una gran fortuna... pase lo que pase nunca renuncies a tus sueños, no dejes que te asusten los cambios, como decía aquel, algo debe cambiar para que todo siga igual, así que no lo dudes, lánzate, independientemente del trabajo, de la ciudad de residencia, de nuevas actividades e inquituedes, siempre seguirás siendo una extraordinaria persona.
Publicar un comentario