Madrid. Ciudad para empezar de nuevo. Para encontrarse. Para perderse. Gente a todas horas por las calles, música, policía, sirenas, manifestaciones, cultura, silencio, tranquilidad, descanso. Alguien te vende un libro a las dos de la mañana. ¿Por qué no? Hay un chico, argentino quizá, que por el mismo precio te ofrece unas chapas “retros” hechas por él mismo en una plaza por la que no hace tanto tiempo se paseaba gente con capa y espada, orgullosa de pertenecer al mayor imperio del mundo. Hoy esa plaza es lugar de copas, de tapas, de discotecas, de gente venida de todas partes de un imperio aún más grande, y que sin embargo pueden ser más de Madrid que tú mismo.
Trabajar los domingos, salir los martes. ¿Te vienes a un concierto? Sólo son doce paradas de Metro… Estoy deseando que llegue el lunes para poder tirarme a descansar en el Retiro. Aprendo. Disfruto. Vivo. Avanzo. A veces. Aquí descubrí un lugar donde empezar de nuevo. Aquí descubrí un lugar donde construirme… o donde encontrarme. No es fácil, a veces me pierdo. Y me vuelvo a encontrar. No por nada todos los días al salir de casa paso por el Km. 0.
Dedicado a todos los “gatos”, santanderinos, “charros” y demás gente maravillosa que consigue que esta provinciana se sienta cada día más de Madrid.
http://es.youtube.com/watch?v=7WhOc74KJbM
viernes, 14 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Yo soy gata, y durante un tiempo rechacé mi madriguera de ciudad...a la que ahora elogio y critico a un mismo tiempo, porque para mi Madrid es una de esas ciudades contradictoras, hecha -y que te hace- para amarla y para odiarla. Gracias por estas palabras que le has escrito, todo un poema...y gracias por estar ahora tú en ella.
Publicar un comentario